GOBIERNO
DE VENEZUELA Y LA VERDADERA GUERRA ECONÓMICA
La relación de Venezuela con
el Fondo Monetario Internacional (FMI), ha estado marcada por un gran
distanciamiento, propiciado desde la llegada al poder del fallecido ex
presidente Hugo Chávez, quien fue un enérgico crítico a las políticas del
organismo, porque según a su parecer “sirven a los intereses del Norte”,
anunció así la salida del país como Estado Miembro, en mayo de 2007, la cual a
la fecha no se materializó.
Venezuela, miembro del FMI
desde 1946, no recibe desde 2004 visitas técnicas para la revisión de sus
cuentas, como prevén los estatutos, que establecen en la Sección 5 del Artículo
VIII Convenio Constitutivo del FMI, los estados miembros deben proporcionar
información constantemente sobre sus indicadores económicos. Sin tomar en
consideración las obligaciones que como Estado miembro, le corresponden de
suministrar las informaciones relativas a los indicadores económicos, tales
como el producto interno bruto y balanza de pagos, que desde el año 2016, el
Banco Central de Venezuela, dejó de publicar sus datos, sin justificación
alguna.
Como consecuencia de ello,
tanto en lo interno y sobre todo en lo externo, se dejó de tener conocimiento
sobre la economía venezolana, la cual pasó a su época más oscura, donde solo
había una suerte de proyecciones de organizaciones nacionales y extranjeras,
que trataban de dar un acercamiento a los valores económicos del país, pero que
no permitía saber a ciencia cierta la verdadera realidad.
Para lograr que Venezuela
aportara los datos macroeconómicos, el FMI, emitió una declaración de censura
en mayo de 2018, por no suministrar datos económicos esenciales de forma
adecuada. Con esta medida, quedó impedida para acceder a recursos
financieros y en caso de continuar
injustificadamente, sin entregar los datos requeridos podría perder su derecho
de voto en el seno del organismo y una eventual salida del mismo.
En mayo de 2019, por primera
vez en más de tres años, el Banco Central de Venezuela reveló información sobre el Producto Interno Bruto y
el Índice de Precios al Consumidor, que muestran una contracción de la economía
de 47,6% desde 2013, y una inflación del 130.060% al cierre de 2018.
Ahora bien, según un
artículo publicado en Proyecto Migración Venezuela, un vocero del FMI informó
que "La publicación de los datos del PIB y el IPC por parte del Banco
Central de Venezuela fue realizada por las autoridades por iniciativa
propia", además hizo énfasis en que el organismo tiene la incapacidad de
realizar una evaluación completa de las cifras publicadas por el BCV, debido a
la ausencia de contacto con la autoridades competentes.
Asimismo, Las cifras
publicadas por Caracas difieren de las estimaciones del FMI en su último
reporte sobre las perspectivas de la economía mundial, que señalan una
contracción del PIB de 61% desde 2013 y una inflación de 1.370.000% para 2018.
Llegó enero de 2020 y en las
previsiones actualizadas para Latinoamérica, el FMI destacó como un caso aparte
la de Venezuela, donde el Producto Interno Bruto (PIB) real se ha contraído un
65% y prevé una caída del 10% en el año 2020.
Según el Diario Tal Cual, Alejandro
Werner, Director del Hemisferio Occidental del FMI, explicó que las cifras del
PIB en Venezuela se deben al descenso de la producción de petróleo, la
hiperinflación, el colapso de los servicios públicos, desplome del poder
adquisitivo -aseguró- Es muy difícil pensar que un país pueda seguir cayendo a
tasas anuales del 35%. Los modelos tienden a apuntar hacia la estabilización,
pero no a la recuperación. Lo que deja un mal panorama para la economía futura
venezolana, en manos de una mala administración que busca el declive para una
población que día a día aclama por una pronta solución a la situación que en
los últimos años se ha convertido en una pesadilla para el país.
Por otra parte, en la ya maltrecha
economía venezolana, aparte de todos los indicadores económicos que han sufrido
la debacle continuada, se suma la crisis humanitaria que vive el país, que ha
traído como resultado una de las mayores migraciones a nivel mundial,
situándose en aproximadamente 6 millones de personas desplazadas fuera de
Venezuela, lo cual repercute directamente en la economía, toda vez que, la
mayoría de los desplazados, son profesionales, técnicos y especialistas en sus
oficios, mayormente mujeres y hombres jóvenes,
lo cual redunda en el detrimento el aparato productivo nacional.
Desde
que Nicolás Maduro está en el poder, ha seguido las mismas medidas y discurso
de su antecesor, Hugo Chávez, en lo concerniente a su posición crítica frente
al FMI y hasta fecha reciente, éste no había cambiado su actitud beligerante
frente al organismo; conducta que como resultado de la arribo de la pandemia
del Coronavirus, ha tratado de corregir, a fin de lograr suavizar y limar las asperezas, con el objetivo de
obtener la ayuda para la "emergencia de salud pública de importancia
internacional que requiere la unión de todos los países".
Sin
embargo, la solicitud fue denegada, entre otras cosas, porque aún no se ha
resuelto quién representa al gobierno de Venezuela. Para el economista Omar Zambrano, "el
problema de fondo es que Venezuela no posee las condiciones técnicas, ni
políticas, ni la disposición real para una re-aproximación efectiva a los organismos
de crédito multilateral", el país no tiene capacidad productiva y mucho
menos capacidad para honrar sus obligaciones con dichos organismos, para
recuperar la economía en un contexto como el actual.
La
crisis económica mundial en medio de la pandemia del coronavirus ya ha castigado
al país al hacer caer los precios internacionales del petróleo por debajo de lo
que le cuesta producirlo, como admitió Maduro en una reciente alocución. A la
espera de conocer el alcance del impacto que la pandemia tendrá sobre la
economía global, Asdrúbal Oliveros, de la consultora Ecoanalítica, asegura que
"esta crisis toma a Venezuela en su peor momento histórico". Demostrando que la guerra económica solo
existe en el discurso presidencial, para disfrazar la paupérrima política
económica aplicada por este en el país.
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