¿Sabremos realmente a lo que nos estamos enfrentando? Recesión, ralentización, caída en la bolsa de valores, baja en las tasas de interés, cuarentena. Esta última tan sólo como punta del iceberg.
Impredecible, es la respuesta a la interrogante. En función de todo el escenario, es posible, que nos enfrentemos a una posible recesión desde que la nación China ha paralizado su actividad comercial. Siendo esto ya un hecho desde el mes de enero. Y es que China está estrechamente ligado con diversos países de todo el mundo, teniendo un Producto Interno Bruto Mundial de 18% y un 13% de actividad comercial Mundial. Una de las economías más grandes.
En este sentido, es un tema que va a impactar al mundo, no solamente a países económicamente dependientes de China. Y eso confirma el último informe de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD): “El terremoto del COVID-19 desencadenará una recesión en algunos países y una desaceleración del crecimiento anual global por debajo del 2,5%, a menudo tomado como el umbral de recesión para la economía mundial”. ¿Por qué? Porque ahora no sólo China ha parado, cada vez son más los países que se suman, añadiendo así ralentización al mundo
Vayamos a consecuencias puntuales, ¿Que está pasando con las bolsas de valores? La crisis del coronavirus va camino a convertirse en una sacudida feroz para los débiles cimientos en los que se asienta la economía global. La amenaza de una recesión es cada vez más real y los mercados (Bolsas, bonos, petróleo) proyectan una caída sin precedentes indica Rosa Duce, economista jefe de Deutsche Bank España. Wall Street viene de sufrir el desplome más rápido de su historia desde máximos. Y en Europa los grandes índices ya pierden alrededor de un tercio de su valor desde que el virus pasó de amenaza de oriente a una realidad con la que el Viejo Continente tendrá que convivir meses. La razón obvia y que se debería atacar es la falta de confianza de los inversores.
¿Que necesitamos entonces? Un liderazgo político, que trate este tema como un proceso en el que se debe ir dividiendo y venciendo. En principio está de más decir que la única manera en que el esparcimiento del virus ha mermado es aplicando el aislamiento social. Estamos hablando de datos y cifras de países como Italia y Wuhan. Italia como ejemplo de no aplicación y Wuhan como ejemplo de aplicación de cuarentena absoluta. Ya sabemos que está pasando con cada uno.
Segunda parada del proceso, políticas económicas que vayan de la mano del aislamiento, es decir, intentar al máximo posible impedir la ralentización, a pesar de la cuarentena.
Sin embargo como no todo es de color de rosa (de hecho estamos frente a un cisne negro), si la crisis a nivel de salud es más duradera, las soluciones sugieren “Una respuesta adecuada de política macroeconómica que necesitará un gasto fiscal agresivo con una inversión pública significativa, y apoyo de asistencia social dirigido a trabajadores, empresas y comunidades afectadas negativamente”, según el análisis. Todo esto para generar demanda.
Terminamos el análisis generando la interrogante puntual…¿Puede, en nuestro caso, Venezuela asumir estas políticas?... Ya lo veremos.
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