¿Cómo afecta la pandemia a la economía?
El COVID -19 (coronavirus) fue
declarado como Pandemia por la Organización Mundial de la Salud y sus efectos
podrían implicar una crisis y contracción de movimientos financieros ya
que un número cada vez mayor de países están cerrando partes considerables de
sus actividades públicas y privadas, lo que hace que la gente se quede en casa
donde gasta menos dinero y a su vez, generando a las empresas un problema de
liquidez, y con ello declive de la economía global. En la segunda quincena de
enero y a principios de febrero, esta caída se aceleró considerablemente, en
gran parte acicateada por el rol central de China en el origen de la
movilización de los bienes, los que simplemente no fueron suministrados. La disminución
de la fabricación en China debido al brote de coronavirus (COVID-19) está
perturbando el comercio mundial y podría dar lugar a una disminución de
US$50.000 millones en exportaciones a través de las cadenas de valor mundiales,
según las estimaciones publicadas por la UNCTAD el 4 de marzo. En febrero, el
índice de gestión de compras del sector manufacturero del país (PMI) un índice
crítico de producción cayó unos 22 puntos hasta 37,5 siendo la lectura más baja
desde 2004.
China también desempeña un papel crucial
en el comercio mundial de productos petroleros, como una importante fuente de
demanda de petróleo crudo y de oferta de productos refinados. El flujo de
petróleo crudo, como era de esperar, no parece actualmente afectado. Por otro
lado, los datos sobre la cantidad de importaciones de petróleo crudo y el
petróleo crudo almacenado en tierra en China revelan una importante
desaceleración de la actividad de refinado, especialmente en el norte del país,
donde se concentran las refinerías independientes, dando cuenta de la baja
demanda, producida por la baja en el dinamismo económico, acentuado por el
coronavirus.
Cualquier escenario que se tenía para Venezuela cambió en
cuestión de 3 semanas. La crisis del coronavirus con la brutal caída de Los
precios petroleros configura una nueva realidad para el país, totalmente
diferente. Con la caída de los precios petroleros, el flujo de caja del Estado
es crítico, con un déficit que se calcula en unos US$ 6.000 millones. Sin
capacidad de acceder a financiamiento externo, esto provoca una caída de las
importaciones, ligadas a alimentos y combustible.
Como está ocurriendo a nivel global, es un choque simultáneo
en la oferta y demanda. Así que se espera una mayor contracción de la actividad
económica. En 6 años el país caído más de 60 %, y este año su proyección era de
una caída de 10 %. Ahora se puede observar un número más cerca de 20 %. Lo cual
es grave para una economía como la venezolana. Deprimiendo sectores que
mostraban algo de respiro, como la actividad comercial y de servicios.
Por el lado de la inflación y el tipo de cambio, las
perspectivas también son bastante negativas. Si el gobierno no puede acceder a
financiamiento externo, va a recurrir al interno, aumentando el gasto,
colocando más bolívares en la calle, que van a presionar precios, incluyendo el
tipo de cambio.
Es importante que en los negocios tengan claridad del
contexto económico que podemos tener, para el diseño certero de escenarios
siendo momento de medir muy bien cada
decisión que se vaya a tomar. Esta crisis es una nueva oportunidad de la vida,
para mostrar de que están hechos cada uno de los venezolanos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario